Nº1 - Diciembre 2018

El viento del este

Enrique Fibla Gutiérrez (Filmoteca de Catalunya)- 09:40

En 1932 el crítico valenciano Juan Piqueras creó la revista Nuestro Cinema en un intento de revolucionar la cultura cinematográfica en España. En 1933 el poeta Rafael Alberti, amigo de Piqueras a quien encargó un artículo para la revista Octubre, escribió el poema “Un fantasma recorre Europa”, en el cual describía un “viento proveniente del Este” que avanzaba rápido por el mundo “desde las rojas estepas de hambre”. Este viento trajo consigo el cine soviético a España de la mano de Piqueras y otros críticos e intelectuales, teniendo un efecto importante en la producción cinematográfica y el discurso crítico de la época.[1]

La película La ruta de Don Quijote (Ramón Biadiu, 1934) es un ejemplo perfecto de cómo, siguiendo el ejemplo del cine soviético, segmentos tradicionalmente excluidos y oprimidos de la sociedad española fueron incorporados a la nueva sociedad promovida por la República española.[2] Producida por CIFESA, la película ofrecía una ilustración documental a varios pasajes de la novela de Miguel de Cervantes que discurre en la Castilla rural. Aunque fue concebida para el circuito comercial, en 1937 tuvo una segunda vida como elemento de propaganda del gobierno de la República en la Exposición Internacional de Paris junto al trabajo de cineastas como Carlos Velo y Fernando G. Mantilla. Dichos cineastas reconocían precisamente la influencia de películas como Staroye i novoye (La Línea General, Sergei Eisenstein, 1929) en su aproximación al cine, y habían creado un cine-club en Madrid (Cineclub FUE, Frente Universitario Español) para poder exhibir películas soviéticas.

Aunque La Ruta de Don Quijote no está concebida como una pieza explícitamente política, podemos reconocer en sus imágenes de campesinos cosechando el trigo el imaginario proletario desplegado en películas soviéticas como Tierra (Zemlya, Alexander Dovzhenko, 1930) y La Línea General.[3] Dos fotogramas de Tierra fueron incluidas en el tercer número de Nuestro Cinema (1932) dentro de un artículo sobre el cine de Eisenstein (Fig. 1). Esta atracción visual por el trabajo campesino era compartida por un amplio espectro político, incluyendo a los cineastas amateurs de la burguesía catalana (Fig. 2). La cosecha del trigo y demás trabajos agrarios eran incluidos en documentales y filmaciones amateurs durante la República como una manera de fusionar las realidades rurales y urbanas del país, convirtiéndose así en elementos importantes de la modernidad republicana.[4]

Este vídeo ensayo recrea una película imaginada a partir de fragmentos de Tierra y La Línea General y sus ecos en documentales producidos durante la segunda República como La Ruta de Don Quijote, Galicia y Las Hurdes. Se divide en tres partes: 1) Cosechando el Viento del Este, 2) Los Dueños de la Cosecha y 3) Las Semillas de la Derrota.

Figura 1. Fotogramas de La Línea General en Nuestro Cinema Num, 3, pp. 78-79.

Figura 2. Fotogramas de Earth (Alexander Dovzhenko, 1930), película casera de Delmir de Caralt (circa 1935), El Blat (Salvador Rifà, 1933), Staroye i novoye (1929), Galicia (Carlos Velo, 1936), y Las Hurdes (Luis Buñuel, 1932).

 

[1] Ver Román Gubern and Paul Hammond, Los años rojos de Luis Buñuel (Madrid: Cátedra, 2009); Enrique Fibla Gutierrez, “Revolutionizing the ‘National Means of Expression’: The Influence of Soviet Film Culture in Pre-Civil War Spain,” Catalan Journal of Communication & Cultural Studies 8, no. 1 (April 1, 2016): 95–111, https://doi.org/10.1386/cjcs.8.1.95_1.  

[2] Santos Zunzunegui ha analizado la película desde una interesante perspectiva semiótica, destacando el “materialismo radical” del film en relación a la novela de Miguel de Cervantes y al espíritu populista y progresista de la cultura republicana de los 30’, pero pasa por alto la relación del filme con el cine soviético y proletario de la época, estableciendo en su lugar vínculos con el cine de Jean-Marie Straub y Danièle Huillet. Santos Zunzunegui, Historias de España: de qué hablamos cuando hablamos de cine español (Santander, Cantabria: Shangrila, 2018), 36–45.

[3] José María Caparrós Lera propone una mirada similar a La Aldea Maldita (Florían Rey, 1929) a través del cine “campesino” de Dovzhenko. José María Caparrós Lera, Arte y Política En El Cine de La República (1931-1939) (Barcelona: Edit. 7 1/2: Edic. Universidad, 1981), 78.

[4] Ver Jordana Mendelson, Documenting Spain: Artists, Exhibition Culture, and the Modern Nation, 1929-1939 (University Park, Pa: Pennsylvania State University Press, 2005), xxxv.