Nº10 2022 (2)

Tres maneras de comer bien

Alison Peirse (University of Leeds)

En octubre de 1928, Virginia Woolf dio una conferencia en la universidad de Cambridge sobre “mujeres y ficción”. En ella concluía que “una buena comida es muy importante para una buena conversación. No se puede pensar bien, amar bien, dormir bien si se ha comido mal” (2020:26). Este vídeo ensayo está inspirado en la propuesta de Woolf. Se reconoce la importancia del comer para nuestro bienestar, pero ahonda en el trasfondo oscuro de esta idea: el poder de la comida para generar pavor, miedo y mal augurio. A través de una exploración de las representaciones de la aversión a la comida, de las mujeres que se comen a los hombres y de los traumas ligados a la mesa, este video ensayo se pregunta: ¿qué aspecto tiene ese “comer bien” en el cine de terror?

Sin embargo, esta pieza es mucho más que una exploración de cómo comemos. 

La popularidad de los estudios sobre mujeres cineastas ha crecido enormemente desde la década de los 2000 (Levitin, Plessis y Raoul, 2003; Gaines, 2018), pero no fue hasta 2020 que este campo se hizo eco del impacto de las mujeres que han trabajado en el cine de terror (Heller-Nicholas, 2020; Peirse, 2020). Desde entonces se siguen publicando estudios excelentes sobre esta materia (Pisters, 2020; Creed 2022), aunque estas investigaciones se suelen centrar en las directoras contemporáneas de largometrajes narrativos y comerciales de Norteamérica y Europa (occidental).

Tres maneras de comer bien responde a estas investigaciones previas de múltiples maneras. En primer lugar, rechaza centrarse únicamente en lo contemporáneo y pone en valor el trabajo continuo y extenso de las mujeres a lo largo de más de cien años de cine de terror. Así, se revela cómo las mujeres trabajaron en funciones importantes en algunos clásicos del género como El resplandor (Stanley Kubrick, 1980), Posesión infernal (Sam Raimi, 1981) y La semilla del diablo (Roman Polanski, 1968). En esta pieza se analizan películas de terror poco conocidas dirigidas por mujeres, como Dulce hogar (1981) de Nettie Peña, Bedevil (1993) de Tracey Moffatt y Fonda sangrienta (1987) de Jackie Kong. En segundo lugar, destaca a las mujeres montadoras, directoras de fotografía, diseñadoras de producción, diseñadoras de vestuario, artistas de efectos visuales, productoras y guionistas. A nuestros estudiantes les decimos que el cine es un medio de colaboración, pero rara vez practicamos lo que predicamos cuando damos prioridad al director por encima de cualquier otro rol. 

En tercer lugar, este ensayo audiovisual va a contracorriente de las historias populares y académicas del cine de terror, pues escoge fragmentos tanto de cine narrativo como experimental, de cortometrajes y de largometrajes, y de una combinación de películas subvencionadas, de bajo presupuesto y comerciales. Por último, contrarresta el predominio del cine norteamericano y europeo al contener ejemplos de Corea del Sur, Irán, Australia, India, Estados Unidos, Laos, Reino Unido, Polonia, Francia, Nueva Zelanda, Japón, Canadá, Suecia, Taiwán, Italia, Finlandia y Checoslovaquia. 

En todos mis ejemplos utilizo el modelo de “historia cinematográfica no lineal” de Tracy Cox-Stanton y John Gibbs, que “hace una pausa en el flujo narrativo de las películas y se acerca a momentos concretos -gestos, decorados, atrezzo, retroproyecciones, números musicales- que evocan historias y relaciones ocultas, abriendo espacios ‘entre’ distintos medios, formas artísticas y culturas” (2020: 13). Al unir las representaciones del odio a la comida y el canibalismo, y al comparar los espacios del comedor y la cocina, abro la opción a revelar esas “historias ocultas” de las mujeres cineastas de terror. De este modo, …Comer bien demuestra el potencial de los métodos videográficos para crear nuevas formas de producción de conocimiento que contribuyan al acto vital de “hacer” historia del cine de mujeres (Gledhill y Knight 2015).

 

Bibliografía

    • Cox–Stanton, T. y Gibbs, J. 2020. “Audiovisual Scholarship and Experiments in Non–Linear Film History,” The Cine–Files, 15: Fall, http://www.thecine-files.com/audiovisual-scholarship-and-experiments-in-non-linear-film-history/ 
    • Creed, B. 2022. Return of the Monstrous–Feminine: Feminist New Wave Cinema. Abingdon: Routledge.
    • Gaines, J.M. 2018. Pink–Slipped: What Happened to Women in the Silent Film Industries? Urbana: University of Illinois Press.
    • Gledhill, C. y Knight, J. eds. 2015. Doing Women’s Film History: Reframing Cinemas, Past and Future. Champaign: University of Illinois Press.
    • Heller–Nicholas, A. 2020. 1000 Women in Horror, 1895–2018. Albany: BearManor Media.
    • Levitin, J., Plessis, J. y Raoul, V. eds. 2003. Women Filmmakers: Refocusing. Abingdon: Routledge.
    • Peirse, A. ed. 2020. Women Make Horror: Filmmaking, Feminism, Genre. New Brunswick: Rutgers University Press.
    • Pisters, P. 2020. New Blood in Contemporary Cinema: Women Directors and the Poetics of Horror. Edinburgh: Edinburgh University Press.
    • Woolf, V. 2020 [1928]. A Room of One’s Own. London: Renard Press.

Cómo citar este artículo: Peirse, A. (2022) Tres maneras de comer bien / Three ways of dine well. Tecmerin. Revista de Ensayos Audiovisuales, 10, 2022(2). ISSN: 2659-4269

Otros videoensayos de este número:

L’unique. Maria Casarès. 1922-2022
Carmen Ciller e Irene Azuaga (UC3M)

De una orilla a la otra
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El consumo audiovisual en el s. XXI: factores críticos de la divulgación científica
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Modo de Representación de Miyazaki
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