Otra Forma de ejercer la censura: los límites (institucionales) a la libertad creativa

Sonia García López (Universidad Carlos III de Madrid)


En esta sección proponemos una ampliación del foco sobre el concepto de censura que Tecmerin: Revista de Ensayos Audiovisuales plantea en este monográfico para invitar a la reflexión sobre los aspectos informales, encubiertos o difusos a través de los que se ponen límites a la creatividad cinematográfica o audiovisual por motivos morales, ideológicos o políticos. Concretamente, nos proponemos indagar sobre  las limitaciones de la creatividad artística que en ocasiones se deriva de la realización de películas de encargo para las instancias públicas o privadas, o de la participación en programas de difusión institucional. Para ello, traemos a este espacio la película del arquitecto y cineasta experimental Juan Sebastián Bollaín Sevilla 2030, una película filmada en 2003 por encargo de la Gerencia Municipal de Urbanismo de Sevilla y la Oficina del Plan de Sevilla que nunca llegó a estrenarse y cuya difusión quedó restringida por estos organismos.

Algunos antecedentes

The File Room, iniciado como proyecto artístico por Antoni Muntadas en 1994, constituye un espacio de reflexión y activismo sobre las diversas formas que ha adoptado la censura a lo largo de la historia, desde la Antigüedad hasta nuestros días. El sitio web, que a partir de 2001 pasó a ser gestionado por la National Coalition Against Censorship (Nueva York, EEUU), contiene un archivo de casos que permite la búsqueda por fechas, lugares, motivos de censura y medios sobre los que esta se ha aplicado en todas las épocas. The File Room, que ha sido considerado como un proyecto pionero de ciber-artivismo, surgió después de que el trabajo de Muntadas TVE: primer intento (1989) –que le había sido encargado por Televisión Española– fuera desestimado para su emisión en el magazín cultural Metrópolis sin que se explicitaran los motivos. 

Dentro del marco de reflexión que explora los límites a la libertad de creación también cabe citar el caso de Gabinete de crisis, programa realizado por Arturo Bastón, Kikol Grau y Félix Pérez-Hita para el canal de televisión local de la ciudad de Barcelona Televisió (BTV). Manuel Huerga, director del canal entre 1997 y 2003, lo había convertido en un modelo de televisión creativo e innovador con repercusión internacional en el que tenían cabida programas hoy considerados de culto como Boing Boing Budda, dirigido por el propio Huerga junto a Andrés Hispano. Sin embargo, después de que el programa piloto de Gabinete de crisis fuera censurado en varias ocasiones, sus artífices comenzaron a difundirlo en espacios alternativos bajo el título Gabinete de crisis. Un programa de televisión que no verá en televisión.

Sevilla 2030 (Juan Sebastián Bollaín, 2003)

Más o menos por aquellos años en que Bastón, Grau y Pérez-Hita se topaban con un muro, el cineasta sevillano Juan Sebastián Bollaín recibía un encargo de la Gerencia Municipal de Urbanismo de la ciudad de Sevilla para promover el Plan General de 2003. Por entonces, Bollaín contaba con una interesante filmografía en el campo del documental y en el cine experimental que se inició en 1978 con La Alameda, un mediometraje realizado por encargo del Colegio de Arquitectos de Sevilla como invitación al debate entre vecinos, asociaciones, técnicos, partidos, etc., sobre el destino de este sector de la ciudad. Según recoge la ficha de la película accesible en PLAT.tv, “infinidad de conversaciones con interlocutores populares y un marcado experimentalismo en la relación imagen/sonido convierten la cinta en un arrebatado espectáculo alejado de lo que podía ser una dogmática lección de urbanismo”. En efecto, y a partir de la realización de La Alameda, la ciudad de Sevilla se convirtió en el epicentro del trabajo cinematográfico de Bollaín, en el que la experimentación con géneros, lenguajes y formatos se pone al servicio de la forma ensayística y casi siempre paródica cuyo foco suele ser la ciudad de Sevilla con sus peculiaridades urbanísticas. Sevilla 2030 establece una continuidad con C.A.7.9. Un enigma del futuro (1979) –en este caso, con la ciudad de Cádiz como protagonista– y con la tetralogía Soñar con Sevilla, que Bollaín realizó en 1979 en Super 8: en Sevilla tuvo que ser, Sevilla rota, Sevilla en tres niveles el cineasta recurre a los códigos del falso documental con tintes futuristas para ofrecer una mirada crítica sobre la ciudad en pleno proceso de transformación tras los años de la dictadura.

Estableciendo continuidad con aquellos trabajos más de veinte años después, Sevilla 2030 se apropia de los códigos de representación de los discursos informativos que suelen funcionar como marcadores de veracidad y objetividad para elaborar una fantasía futurista-documental en que el director nos sitúa en un “planeta [que] está en las últimas porque el ser humano no ha sabido resolver los graves problemas que arrastra desde hace tiempo. Sólo una ciudad en el mundo –Sevilla– ha hecho frente a la situación con enorme decisión, convirtiéndose en un modelo de ciudad a imitar por el resto de las ciudades, pocas ya, que quedan vivas sobre la Tierra. Desde un plató situado en órbita, dentro de un satélite artificial ugandés, dos locutores negros conducen un alucinado reportaje sobre la ciudad de Sevilla, mientras al fondo, tras los ventanales, vemos los estertores del planeta azul”. La ciudad que retrata Bollaín en el mundo postapocalíptico en el que se sitúa el presente de la narración muestra “los maravillosos resultados que sobre la urbe andaluza tuvieron las sabias decisiones de los políticos locales de la época, hacia 2003, con ocasión del participativo Plan General de ese año”. La voz del actor Juan Diego introduce una dimensión poética y meditativa que, sin embargo, adquiere un potencial enormemente crítico en virtud de la ironía que surge de la articulación de la voz y la música en yuxtaposición con fragmentos de programas televisivos, entrevistas, etc., que ponen en cuestión la vertiente idílica del documental. Según nos cuenta Bollaín, el guion fue aprobado por el Delegado de Urbanismo del Ayuntamiento de Sevilla y se preparó una proyección multitudinaria sobre una pantalla gigante adosada a la fachada del Ayuntamiento, en la Plaza de San Francisco. No obstante, unos días antes del estreno, cuando el Delegado vio la película terminada, decidió “guardarla en un cajón con siete llaves” y ordenar la detención de las obras de la gran pantalla. La película se proyectó en un pequeño despacho para la prensa y sin reclamo publicitario y allí terminó su circulación hasta que la Plataforma de Difusión e Investigación Audiovisual PLAT.tv incluyó los trabajos de Juan Sebastián Bollaín en su archivo online.

Agradecemos a Juan Sebastián Bollaín la cesión de Sevilla 2030 para su difusión en este espacio y a Víctor Berlín, coordinador de PLAT, su colaboración en esta iniciativa.

Incluimos en esta sección un texto escrito por Juan Sebastián Bollaín a propósito de la película Sevilla 2030. Queremos agradecer al autor el permiso para su publicación en Tecmerin: Revista de Ensayos Audiovisuales.

Ficha técnica

Sevilla 2030 (Juan Sebastián Bollaín, 2003)

  • Cortometraje ficción-documental. Formato: Digital S, Betacam SP
  • Producción: Producciones Bayona, Gerencia Municipal de Urbanismo de Sevilla (GMU), Oficina del Plan de Sevilla (OPS)
  • Dirección de Producción: María Zambrano
  • Guión: Juan Sebastián Bollaín con la colaboración de Isabel Rus
  • Voz: Juan Diego

Sevilla 2030

Juan Sebastián Bollaín

El Delegado de Urbanismo, sentado en su sillón, lee el guion en presencia nuestra. Acomodados en un sofá contiguo, esperamos que lo termine para recibir su veredicto. Es una espera optimista porque aunque los políticos no suelen enterarse del alcance de las propuestas, en esta ocasión mientras lo está leyendo no para de repetir entre dientes: “Muy interesante, muy interesante…”  Por mi parte me concentro en un pensamiento único: “No se critica a nadie, al contrario, decimos que lo hacen todos muy bien. Los hechos serán los jueces. Nosotros no”. 

Efectivamente. El guion de la película ve luz verde y en pocos días estamos rodando, mientras el Delegado prepara la multitudinaria proyección sobre una pantalla gigante adosada a la fachada del Ayuntamiento, en la Plaza San Francisco de Sevilla. Unos días antes del estreno, el Delegado de Urbanismo ve la película… De inmediato la guarda en un cajón con siete llaves y por teléfono ordena que detengan las obras de instalación de la gran pantalla. La contundencia de las imágenes le ha hecho reflexionar a la vista de lo que no vio en el guion.

En 2030 –esto es lo que ahora piensa, estoy seguro- no veremos esa utópica y maravillosa ciudad que muestra la película, que nadie lo dude, porque la ciudad no va a ser así. ¿Y por qué no va a ser así? Pues sencillamente porque los políticos no somos tan inteligentes como se dice en la cinta… o mejor dicho, somos inteligentes algunos, pero tenemos otros intereses, que no son precisamente los de hacer una maravillosa ciudad para los ciudadanos. Y esta película nos delata…

Es un pensamiento que se guarda para sí. Naturalmente.

O sea que los políticos –sigue pensando- o somos tontos o somos interesados, no hay otra. Y eso es lo que dice en realidad la película.

Cuando me lo echa en cara le contesto invitándole a que relea el guion y me diga qué es lo nuevo que ha descubierto en la cinta que no estuviera escrito antes, y aprobado por él.

O tontos o interesados: los políticos se dieron cuenta –justo a tiempo- de que no quedaban en buen lugar. Retiraron la película y así pocos han podido visionarla para tomar conciencia de que no es tal utopía la de conseguir la ciudad que se describe en la película, sino que todo se reduce a una cuestión de voluntad política, de voluntad ciudadana, de participación (ahora inexistente). La participación aún no está inventada.

Para cubrir el expediente, la película se proyectó para la prensa en un pequeño despacho y sin reclamo publicitario. Opiniones divididas:

-“Película crítica, irónica y divertida, en la que algunas metáforas para ilustrar el futuro pueden traer polémicaEl País

-“Juan Sebastián Bollaín no es Johann Sebastián Bach. En esta película le ha salido lo que lleva dentro, un engaño para justificar su impotencia, su incapacidad artística, su falta de originalidad. Está claro el diagnóstico, Sevilla necesita células madre de un donante en mejor estadoDiario de Sevilla

-“Bollaín descubre cuál es el verdadero sentido de hacer ciudad. Un ejercicio que remueve conciencias, que zarandea a Sevilla, provocando siempre la sonrisa y la reflexión. Una película que no deja a nadie indiferenteABC

-“Visión ideal de la Sevilla del futuro. La elección del director, Juan Sebastián Bollaín, no ha podido ser más adecuada: cineasta experimentado, arquitecto y buen conocedor de la ciudad, con un lenguaje irónico y mordaz fantasea con el futuro de la ciudad e incita a la reflexión sobre el presente. Sólo los estrechos de mente lo entenderán como una ofensaEl Mundo.