Nº5 2020 (2)

Los sonidos de los pecadores

Philip Brubaker (http://philipbrubaker.com)

En una escena de Viridiana (Luis Buñuel 1961), un rezo espontáneo ocurre en los terrenos de una granja. El grupo que ora está compuesto por campesinos que están de paso y el personaje que da título a la película, una monja, que organiza la plegaria.

Sin embargo, esta plegaria se yuxtapone con los sonidos de unos obreros que trabajan con celeridad para poder terminar en el plazo previsto. Esta mezcla crea una competición entre los que rezan y los que trabajan, interrumpiéndose entre sí. El uso del sonido por parte de Buñuel es un ejemplo de sonido anempático, es decir, aquel que denota indiferencia con respecto a lo que ocurre en pantalla.

El sonido anempático carece de moral propia y, sin embargo, enfatiza la tragedia y el horror, expresando una reacción de indiferencia. El persistente sonido de las olas rompiendo sobre la orilla en el ejemplo de Tiburón (Steven Spielberg 1975) muestra la cruel indiferencia (¿de la naturaleza?) respecto a la muerte del chico cuya balsa arrastra la marea. Michel Chion escribe: “En pantalla, el efecto anempático ha adquirido tal prominencia que tenemos razones para considerar que está íntimamente relacionado con la esencia del cine—su naturaleza mecánica” (1994: 8).  En otros casos, ciertos sonidos mecánicos inspiran una respuesta humana en películas comerciales como Psicosis (Alfred Hitchcock 1960) y Kill Bill Vol. 1 (Quentin Tarantino 2003).  Sea esta respuesta asco o humor, estos casos nos ofrecen evidencia de cómo funcionan los principios definidos por Chion: la insensibilidad o ironía de la violencia puede ser subrayada y enfatizada a través del uso creativo e intencional de sonido anempático.

Sin embargo, el ejemplo de Viridiana es único, dado que el uso del sonido anempático en la secuencia analizada no es especialmente violento y posee un cariz ambiguo o dual.  También se debe apuntar que Luis Buñuel era un conocido ateo  (Manceaux 1960), además de ser miembro del partido comunista. Esta enigmática escena de Viridiana tiene un sustento marxista al posicionar a los trabajadores en contraposición a lo religioso. Interpretando esta escena a través de la amplia terminología definida por Michel Chion, la crítica política y religiosa de Buñuel se revela de una manera que pocos críticos e investigadores han podido argüir.

Este ensayo audiovisual concluye con una cita de Lenin que explica la línea oficial del partido en relación a la distinción entre las clases trabajadoras y religiosas (Lenin 1965).  A lo largo de Viridiana, elementos visuales tales como la navaja con forma de crucifijo y la parodia de la Última Cena expresan las creencias heréticas del auteur; su uso del sonido ofrece una crítica más aguda. Se argumenta, por tanto, que Buñuel utiliza la naturaleza mecánica del cine para expresar sus ideas de una manera no didáctica, pero explotando al máximo el potencial del medio cinematográfico.

Buñuel demuestra su lealtad a a los trabajadores en la escena analizada a través de las herramientas fílmicas de yuxtaposición. Como se afirma en el ensayo audiovisual, la definición de sonido anempático por parte de Chion es amplia, y está sujeta a interpretación.

Bibliografía

Chion, Michel (1994) “Projections of Sound on Image.” Audio-Vision: Sound On Screen. Translated by Claudia Gorbman, New York: Columbia University Press.
Lenin, V.I. (1965) Lenin Collected Works. Vol. 10, Moscow, Progress Publishers, pp.  83-87.
Manceaux, Michele (1960)  “Luis Bunuel: athee grace a Dieu”, L’ Express, May 12, pp. 41.

Cómo citar este artículo: Brubaker, P. (2020) The Sounds of the Sinners/El sonido de los pecadores. Tecmerin. Revista de Ensayos Audiovisuales, 5(2). ISSN: ISSN: 2659-4269

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