Tecmerin. Revista de Ensayos Audiovisuales

Nº 5 – 2020 (2)

Leviatán

Adrià Guardiola Rius (Universitat Pompeu Fabra)

Cómo citar este artículo:  Guardiola Rius, A. (2020) Leviatán / Leviathan. Tecmerin. Revista de Ensayos Audiovisuales, 5(2). Tecmerin. Revista de Ensayos Audiovisuales, 9, 2022(1). ISSN: 2659-4269

En 1954 una ballena llega a Madrid. El NO-DO (nº 599-B) da testimonio 1 de ello [1]. Ese mismo año, Gregory Peck disfruta de la capital española antes de dirigirse a Canarias. Va a rodar Moby Dick bajo la dirección de John Huston. La ballena de Madrid también se llama Moby Dick, pero es real y se puede tocar. Tiene vísceras, líquidos, órganos. La gran ballena, por fin cazada. Va acompañada de una fuerte parafernalia circense: “Por primera vez expuesta en su estado natural” (Pack, 2006) reza el cartel publicitario. Grupos de personas buscan refugio bajo la carpa que los protege del abrasante Sol. Es verano, 28 de junio de 1954, y hace calor. En Madrid hay 25 grados. No llueve en la tierra baldía, pero si acercamos la oreja suavemente, podemos escuchar el líquido en su interior.

El temible cetáceo es expuesto bajo el pretexto de una exposición cultural y científica. La ballena solo se puede ver. La respuesta de la masa es innegable: no hay peligro de sublevación, no hay peligro de Apocalipsis. El Príncipe reina despóticamente bajo el sagrado imperativo de restaurar al gran Leviatán. El Apocalipsis ha terminado hace ya 15 largos años y todo está escrito de la manera adecuada. Se trata solamente del cadáver de una ballena, expuesta objetivamente con fines científicos para que el público lo recorra por dentro sin miedo, por fin. La realidad se puede desgranar sin temor, el análisis no es peligroso. Pero lo importante es disfrutar del conocimiento que puede ofrecer un gigantesco cetáceo, bajo el amparo científico de un Príncipe que reina, para siempre, en el Gran Circo. Después del Apocalipsis, después del Final, siempre hay un gran principio.

La sección del NO-DO en la que se proyecta la noticia de la ballena es “Pintoresco y extraño”. Una época se define por sus atributos, y el Estudio para la Ordenación Turística de la Costa del Sol tiene muy claro su objetivo: un “embellecimiento general” del paisaje español. Por eso debe haber una “declaración de interés paisajístico a lugares pintorescos y de gran belleza natural.” Las cosas hay que  observarlas por su belleza natural a la par que instructiva. La costa española es pintoresca, por eso hay que exhibirla, hay que explotarla. La ballena de Madrid también es pintoresca, y por eso se pasea. Pero inevitablemente sigue siendo extraña… Al fin y al cabo, es un cadáver. Aún estando en el centro del Circo, sigue manifestándose como lo extraño, lo intruso, cuerpo externo no asimilado en el interior: “la extrañeza no tenía que venir de afuera más que por haber surgido de adentro.” (Nancy, 2006). A pesar del comentario amable de la voz en off, los niños le siguen teniendo temor: no hay ningún buen motivo para meterse en la boca del Leviatán.

Al Príncipe le gustaba cazar ballenas [2] y lo hacía virilmente cada año, pero esta ballena está fuera del agua, está seca y se pasea por la tierra, se mueve sobre ruedas, a motor, aunque por dentro tiene agua y busca expandirse y por eso se descompone y se pudre y desaparece misteriosamente [3]. En Madrid impera la mirada de lo pintoresco. Siguiendo la tradición escatológica hobbesiana, el franquismo vivió el convencimiento, fundado en la destrucción real del enemigo interno, de que Behemoth y Leviatán habían estado luchando a muerte durante tres años, hasta el día de la “proclamación de la paz”, es decir, hasta la llegada del final de los tiempos. Si tal y como propone Agamben, Hobbes planteó una visión escatológica del Leviatán que llevaría finalmente al Reino de Dios (Agamben, 2015), hecho que Schmitt leyó desde la realización del nazismo, el análisis escatológico del Leviatán también puede aplicarse -desde la perspectiva estética fascista- al régimen de Franco, dada la influencia de la teología política de Schmitt en el franquismo como ideología generadora de un nuevo Estado.

Después de una exhaustiva búsqueda en el archivo digital del NO-DO, he editado todas las apariciones de cadáveres de ballenas durante los 40 años del noticiario en conjunción con algunos fragmentos sonoros del Leviatán de Hobbes y algunas capturas del frontispicio original. La relación entre el imaginario político hobbesiano, la figura del cadáver de la ballena y el fin de los tiempos coge forma a través de una necropolítica fascista fundamentada en torno a algunos mitos que, curiosamente, todavía perduran.

Notas:

[1] Recuperado de: http://www.rtve.es/filmoteca/no-do/not-599/1480955/

[2] Como relata épicamente el Gobernador Civil de La Coruña, Max Borrell: “Una vez que uno le conoce y le ha visto perseguir cachalotes, llega a comprender todos los éxitos de su carrera política… es admirable por la constancia y la perseverancia con que sigue al cachalote… Estoy seguro que aunque ese cachalote le llevara a Rusia, Franco no dejaría de perseguirle hasta matarlo.” Consultado el 10-12-19. Fuente: https://blogs.publico.es/strambotic/2017/10/franco-elcapitan-
ahab-espanol/

[3] El periodista Alberto Insúa apuntó satíricamente en La Vanguardia del 16 de julio de 1954 que: “Ahora bien, con cierto adobo, la carne de ballena “puede comerse”. Y esto podría ser una solución en vista de los precios astronómicos de la vaca, la ternera y el cerdo… Alguien ha llamado a las ballenas “las vacas de Neptuno”. Hay que tenerlo en cuenta para la hora de “las vacas flacas.”

Referencias:

  • Pack, Sasha D. (2006) Tourism and Dictatorship. Europe’s Peaceful Invasion of Franco’s Spain. Nueva York: Palgrave Macmillan.
  •  Nancy, J.L. (2006) El intruso. Buenos Aires: Amorrortu Ediciones.
  • Agamben, G. (2015) Stasis. La guerra civil como paradigma político. Homo sacer, II, 2. Buenos Aires: Adriana Hidalgo Editora.

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